Meteoroscikus

B de borrasca

y de bajas presiones.

Tormenta en ciernes.

Polos fundidos,

termómetros crecientes.

¿inevitable?

Caliente y frío

bailan las masas de gas

¡Viene un tornado!

 

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de julio de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVclima.

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17 de febrero de 1600, en una plaza de Roma

Desde un campo habitado por mil flores poseo una vista privilegiada del Universo, donde no son una sino mil las estrellas que lo forman y los dioses que lo rigen. Siento el calor insoportable de cada uno de esos soles ardiendo bajo mis pies en forma de leños encendidos. Que este fuego que ahora prende sirva para grabar en la mente prójima el mayor de los legados. El vasto firmamento es la única hoguera que podrá aplacarme.

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de junio de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVrenacimiento.

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Crónica de una fisión anunciada

—¡Déjate llevaaar! ¡Verás que no dueleeee! — le pareció oír desde lejos. No sabía muy bien de donde venía aquella voz. El espacio era el mismo de siempre, prácticamente vacío y a la vez, una infinidad de partículas que iban danzando a toda velocidad, rebotando unas con otras en una danza aleatoria.

No podía saber de dónde venía aquella vocecita que le pedía que se dejara llevar, pero por el tono de su voz parecía que era algún más pequeño y más pausado. Sin duda esa voz no estaba sometida a la misma presión que estaba sometido él. Tampoco podía despistarse mucho, tenía que concentrarse en mantener en orden todos sus…

—¡Hola! — lo sorprendió de nuevo abruptamente esa voz por detrás. Ahora sí pudo verlo bien y confirmar que efectivamente quien lo interpelaba tenía menos de la mitad de su propio tamaño. Así era muy fácil hablar, pensó de verlo y cierta envidia lo recorrió por dentro. Se decidió a preguntarle.

—Y ¿quién eres tú? — sin poder evitar mirarlo de arriba abajo.

—Soy Kriptón-89— le dijo grácilmente mientras se movía a toda velocidad.

—¡Ahh, entiendo! Eres uno de esos átomos estables que viven libres de reaccionar con nada ni con nadie, ¿no?

—En efecto. Gases nobles nos llaman—. Mientras decía eso no pudo evitar imaginar cómo cada uno de sus protones y neutrones le ofrecían una sonrisa burlona. Pero rápidamente desechó esa idea. Los protones y neutrones eran los mismos para los dos. —No tienes muy buen aspecto—

—¡Ja! Ya me gustaría a mi verte a ti tratando de mantener unidos 92 protones y 143 neutrones. — notó al instante que se le había escapado un poco de ira. Decidió rebajar el tono de su comentario —Perdona. Mantener un núcleo tan pesado es muy difícil, ¿sabes? Siento que en cualquier momento me puedo quebrar en dos. Es probable que me queden pocos milisegundos de vida.— dijo agotado Uranio-235.

—¡Ah, sí! El eterno problema de vosotros, los átomos pesados. Sois carne de cañón— prosiguió con cierta condescendencia. ¿Ves esos neutrones que van sueltos? Es cuestión de tiempo que uno de esos neutrones te dé de lleno. A mí me pasó hace no mucho.

—¿Y qué ocurrirá cuando eso pase?—dijo Uranio-235 con semblante asustado. ¿dolerá?

—¡Para nada! Jejejeje. No te preocupes. Siempre hay un poco de miedo a la primera fisión. Te entiendo perfectamente. Lo que ocurrirá es que tu núcleo efectivamente se quebrará en dos fruto de esa colisión con un neutrón. El resultado serán dos átomos más pequeños, probablemente un átomo de Bario-144 y uno de Kriptón-89, como yo. Pero también existen otras combinaciones probables.—dijo Kriptón triunfante.

—Entonces…¿tú antes eras también Uranio-235?— Pensó en voz alta.

—Todos aquí eramos Uranio-235. Al menos la mayoría. Pero déjame que acabe de contarte.

—Claro, dime— escuchaba atento.

—Además de esos dos nuevos átomos más pequeños 3 de tus neutrones saldrán despedidos por ahí, libres. Son esos neutrones que ves por aquí, sobrantes de la fisión de antiguos compañeros tuyos. Y son estos neutrones los que van bombardeando otros átomos de uranio, fragmentándolos a su paso.

—Espera, espera….un momento. —trataba de calcular Uranio-235— Bario-144, Kriptón-89 y tres neutrones…si sumas todo eso, hay algo que falta. Yo tengo más masa que esas tres cosas juntas. ¿Dónde va esa masa que falta?

—¡Elemental, mi querido Uranio!— siguió Kriptón. —La masa es energía, y la energía es masa. ¿Recuerdas E=mc2? Esa masa que falta en tus cálculos se liberará en forma de rayos gamma. 177 MeV de energía que impulsan todo esto que ves aquí. Si te paras a pensarlo, tienes la capacidad de liberar energía de tu núcleo. Por eso te llaman radiactivo. Y con respecto a esa pequeña masa que falta, transformada en energía, nos dará un empujoncito. Por eso todo aquí va tan rápido. Todos iremos un poco más rápido, si cabe.

—¿Me estás diciendo que cuando me fisione, resultarán 3 neutrones más para seguir fisionando otros átomos y además todos iremos un poco más rápido a consecuencia de la energía liberada? Pero…de ser así, esto no hay quien lo pare— dijo alarmado Uranio-235.

—Lo llaman reacción en cadena, y tienes toda la razón del m…— no pudo terminar la palabra antes de que Uranio-235 desapareciera de su vista. Uno de esos temidos neutrones le había golpeado por la retaguardia. Todo había sido muy rápido. Tan sólo pudo ver un ligero destello de energía. Un reducto de masa que se convertía en energía y lo aceleraba todo dentro de aquel reactor.

Kriptón-89 era un gas noble. Y debía proseguir su misión, preparando a los isótopos fisionables a que aceptaran su destino, mientras todo cada vez iba más y más rápido.

(hyperphysics.phy-astr.gsu.edu)

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de mayo de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVradiactividad.

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La bacteria prodigiosa

Sin llegar a tener una conciencia clara, sabían que esta vez era diferente. Esta vez la posición estratégica que les había tocado era especial. Tenían que cumplirla, crecer de manera equilibrada, no extender mucho sus colonias. Sobrepasarse hoy significaba arruinar el trabajo. Tan sólo se le pedía una cosa, moderación. Así, el agar que ahora hacía de lienzo en blanco iba siendo tocado suavemente por un asa de siembra que las iba colocando a todas de forma ordenada, aunque invisible.

The Battle of Winter and Spring’, creada por Ana Tsitsishvili, una estudiante de la Universidad de Agricultura de Georgia, ganadora del primer premio del concurso Agar Art 2018 de la Sociedad Americana de Microbiología (https://www.nobbot.com/mira-que-miran/concurso-agar-art/)

En un trabajo en equipo como aquel cada una aportaba su característica más especial para el resultado final común, una representación de la lucha y la inexorable muerte del invierno en favor de la primavera. Allí estaban los Staphylococcus, aportando el gris que constituía un gélido invierno incoloro. Los Bacillus mycoides, también engalanaban el invierno con colonias opacas y rizadas. Sin embargo, esta vez la gran protagonista era un bacilo gramnegativo llamado Serratia marcescens. Si estaba allí era porque ella sabía como nadie sintetizar prodigiosina, un pigmento de color rojo que le daba color a sus colonias.

La prodigiosina es un metabolito con importantes efectos antifúngicos y antimaláricos. Incluso es capaz de deprimir parcialmente el sistema inmunitario y hasta de inhibir el crecimiento de células cancerosas. No en vano, su capacidad para crecer en el pan constituye una explicación plausible para el prodigio de la tintura del pan de la Eucaristía con el rojo que simbolizaba la Sangre de Cristo y que llevó a instaurar al Papa Urbano IV la celebración del Corpus Christi en 1264. ¿Fue la prodigiosina la que obró el prodigio?

En esta ocasión, las colonias de Serratia no sólo estaban allí para vestir de color a la primavera. Entre sus otros prodigios, también la prodigiosina es antibacteriana, de manera que poco a poco va inhibiendo a otras colonias que allí se encuentran, haciéndolas retroceder. Serratia no sólo estaba allí para vestir de color a la primavera, sino para asegurar la victoria de esta, un año más, sobre el blanco invernal.

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de abril de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVarteyciencia.

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En la frontera del Cosmos

Al menos en el visor de la cámara, el teniente coronel de la Fuerza Aérea Michael Collins estaba seguro de que era un buen encuadre. La esfera terrestre al centro de la imagen, justo debajo se aleja el módulo Eagle. En su camino hacia la superficie del ansiado satélite, el águila recorre los últimos metros antes de la meta de una carrera espacial frenética. En ese momento el teniente coronel Collins era los ojos del mundo. Lo sabía y por eso la fotografía había de ser perfecta. Cerró los ojos y apretó el disparador. Oyo el leve crujido de la máquina y ya sólo restaba esperar a que se revelara la imagen. Esperaba que todo hubiera salido bien.

Collins seguía unos segundos más mirando por la ventanilla, absorto en aquella espectacular imagen de todos grises mientras el módulo lunar se alejaba en el descenso cuando sintió que un rayo lo sacudía recorriendo toda su médula espinal, una descarga paralizante y súbita.

Desde aquella ventanilla estaba viendo toda la vida del universo. No había ningún ser vivo, humano, animal o vegetal que no apareciera en aquella imagen. Bueno, sí, sólo faltaba uno. Faltaba él. Delante suyo estaba la vida, lo más preciado y especial que había concebido el universo. Detrás de él estaba el vacío, lo inerte, la oscuridad reinaba a excepción del Sol.

Todo aquello, delante y detrás, era el Cosmos. Y él era un extraño que no estaba ni en la lado de lo vivo ni en el de lo inerte. El teniente coronel Michael Collins se sintió muy solo. Había descubierto que ee encontraba en la frontera del Cosmos.

Imagen tomada por Michael Collins desde el módulo Columbia, julio 1969 (rarehistoricalphotos.com)

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de marzo de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVCosmos.

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Forjadora de llaves

Carla sintió el tirón bajo sus pies cuando el ascensor empezó a subir hacia la última planta del edificio de Borroughs-Wellcome, más arriba de los laboratorios se encontraban los departamentos. Un elevador decorado entero en madera la iba acercando por segundos al Departamento de Terapia Experimental. Estaba nerviosa, pero tenía que controlarlo. Iba a ver a una eminencia.

No hay vuelta atrás. Se detuvo frente a una puerta de cristal esmerilado que sólo filtraba la sdfluz del interior y unas letras negras rezaban “Gertrude B. Elion. Jefa de Departamento”. Contuvo la respiración sin ser consciente. La emoción la embriagaba por completo. Toco la puerta con unos golpes llenos de decisión. Deseaba el mismo arrojo que tenía la mujer que trabajaba al otro lado del dintel de aquella puerta.

Una vez dentro, descubrió que todas las referencias que tenía eran ciertas. Gertrude la estaba esperando con la sonrisa que tanto la caracterizaba y unos ojos pequeños y vivaces. Detrás de aquel aspecto campechano, alegre y casi divertido estaba la mujer que nunca se rindió, la que dio al mundo de los enfermos tantas cosas.

La doctora Elion le hizo un breve recorrido por su historia. Le confesó que fue la enfermedad de su abuelo, un cáncer, lo que la inspiró a estudiar química. Le enseñó que durante los años de la guerra, muchos hombres abandonaron sus puestos de trabajo para meterse en las trincheras, y ella pasó a ocupar un puesto de química analítica en el control de calidad de una empresa de mayonesas. Era una oportunidad de trabajo, pero se sentía lejos de su camino. Ahora, cuarenta años más tarde, no podía evitar girar un poco la cabeza y distraer su atención de la doctora Elion para fijarse en aquella medalla dorada que había en una pequeña vitrina de cristal. Increiblemente, Carla estaba sentada delante de un premio Nobel. Fue la misma doctora Elion quien le enseñó que nunca cejara en su objetivo. Si ella lo consiguió, Carla también lo tenía al alcance de la mano.

Gertrude Belle Elion (1918-1999) (time.com)

La vida académica de Gertrude Elion cambió justo antes del final de la guerra. Entrar en el laboratorio de George Hitchings le permitió adentrarse en el mundo que ella ansiaba. Cambió la dirección, abandonó las mayonesas y la farmacología le dio la bienvenida. Se quedaría allí para siempre.

Gertrude Elion aplicó magistralmente su experiencia como química analítica y la puso al servicio de una idea. La idea de las “llaves mágicas” de Paul Erlich era un espaldarazo en la industria farmacéutica. Si era cierto, y la síntesis del ADN dependía de una unión específica entre una molécula (metabolito) y su receptor, ella podía sintetizar otros metabolitos que fueran “defectuosos” (casi idénticos, con ligeras modificaciones) a propósito. Si la teoría de Erlich era cierta. Esos nuevos metabolitos se unirían al receptor, pero al ser defectuosos, no se desencadenaría la síntesis de ADN. Ella fabricaba unas “llaves” que entraban en la “cerradura” pero no abrían la “puerta”. El objetivo era que la cerradura estuviera tapada y la puerta cerrada. Elion y Hitching los llamaban “antimetabolitos”.

Esta fue la idea que tanto éxito le trajo a Gertrude Elion. Si las purinas eran esenciales para que las células pudieran duplicar su ADN y dividirse, ella fabricaba “purinas defectuosas” con la intención de detener la división celular. ¿Podría así encontrar una cura para el mal que le arrebató a su abuelo? Al poco tiempo, una de sus “purinas defectuosas”, la 6-mercaptopurina, cambió el mundo de la Farmacología y la Medicina. El antimetabolito de Gertrude ELion había tenido éxito. Se describieron los primeros casos de leucemias infantiles que remitían. El cáncer, un demonio que no parecía tener puntos débiles, perdía una batalla. Erlich dio la idea, pero Elion fue quien vio la aplicación y concibió el primer quimioterápico. Hoy día, la 6-mercaptopurina se sigue usando en combinación con otros medicamentos para tratar la leucemia linfoblástica. El 80% de los casos tratados remiten. Los antimetabolitos funcionan.

Ese fue el principio, pero Elion no se quedó ahí. Siguió forjando “llaves defectuosas”, cual herrera incansable, que tapaban las cerraduras de puertas que, de abrirse, generaban enfermedades. Al poco tiempo, surgió de sus probetas la pirimetamina, un medicamento eficaz contra la malaria. Trimetoprima y azatioprina también se siguen usando hoy día. Son medicamentos que deprimen el sistema inmunitario, fundamentales para aquellos pacientes que han sometidos a transplantes de órganos en otras personas.

Gertrude B. Elion y George H. Hitchings posando con un modelo de la 6-mercaptopurina (wikipedia. org)

El binomio Elion-Hitchings siguió produciendo fármacos durante más de 20 años. No sólo aportaron fármacos para el tratamiento del cáncer o de enfermedades aprasitarias. El primer fármaco que inhibía a un virus, el Aciclovir, también vio la luz entre sus manos. Incluso, una vez jubilada, Elion siguió en activo, ayudando en la síntesis de un medicamento que inhibía a uno de los grandes enemigos de la década de los 80. La zidovudina, el primer fármaco efectivo contra el virus del SIDA, funcionaba impidiendo que este virus pudiera dividirse y propagarse dentro del organismo. Bendita forja de antimetabolitos.

Por todo ello, Gertrude Elion, recibió en 1988 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos de los principios clave sobre el desarrollo y el tratamiento de medicamentos. En apariencia, una mujer de piel fina y pecosa, ojos pequeños y vestida siempre una sonrisa. En realidad, una herrera que forjó medicamentos para el tratamiento específico de enfermedades, ahuyentando los demonios de su época. No sólo ganó el premio Nobel sino que puso a disposición de la humanidad todo un juego de llaves que bloquean las puertas que dejan entrar a las enfermedades.

Gertrude Elion, junto a George H. Hitchings y James W. Black en la ceremonia de los premios Nobel de 1988 (jwa.org)

Carla salió del despacho de la doctora Elion casi más sofocada que cuando entró. Lo había decidido. En su búsqueda de un modelo al que seguir, había encontrado un referente perfecto para ella. Quería ser como Gertrude Elion. Ya tenía un objetivo: Ella sería “forjadora de llaves”.

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de febrero de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVMujeryCiencia.

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Wernher von Braun

Wernher von Braun (1912-1977) (smithsonianmag.com)

Alemán de nacimiento, en 1912, hasta que se nacionalizara estadounidense en 1955.

Berlín fue la ciudad donde se graduó en Ingeniería Mecánica (1932) y posteriormente se doctoró en Física (1934).

Cohetes voladores dominaron sus sueños desde muy pequeño, movido por las increíbles aventuras de Julio Verne y H. G. Wells. Siempre sintió una gran atracción hacia la exploración y la investigación aeroespacial.

Decidido a cumplir su sueño durante toda su vida. Nunca cesó en su empeño y, aunque siempre concibió la investigación espacial con fines pacíficos, siempre pensó que el entorno militar era el más propicio para el desarrollo de cohetes y naves espaciales.

Explorador especial por encima de todo. Siempre se mantuvo al margen de las contiendas bélicas, llegando a afirmar “no me importan los objetivos de Hitler”. Su auténtico objetivo fue siempre la conquista del espacio.

Fort Bliss (Texas) fue de una de sus residencias estadounidenses antes de trabajar para la NASA.

Goddard era un ingeniero estadounidense que no tuvo mucho éxito en su proyecto de desarrollo aeroespacial debido a la falta de fondos. Sin embargo, su personalidad y sus ideas influenciaron profundamente los proyectos del von Braun en el desarrollo de la familia de cohetes Aggregat, a la que pertenece la famosa V-2, mientras trabajaba para el partido nazi en Alemania.

Huntsville (Alabama) es la localidad donde residió casi toda su vida, desarrollando cohetes como los Júpiter, Redstone y Saturno en el Centro Marshall de Aviación Espacial de la NASA.

Impulsor de Estados Unidos en la carrera espacial contra la Unión Soviética e inventor jefe y diseñador de los cohetes que permitieron la llegada del hombre a la Luna, en 1969.

Jupiter fue el cohete diseñado por Wernher von Braun que permitió la puesta en órbita del primer satélite estadounidense: el pequeño Explorer, el 31 de enero de 1958, meses después de que el “bip-bip” del Sputnik 1 (soviético) dejará en shock al país americano. Wernher vino a “empatar” la carrera por la conquista del espacio. Sin embargo, pronto los soviéticos volverían a adelantarse con el vuelo de Yuri Gagarin.

Cohete Jupiter (wikipedia.org)

Korolev, Sergei fue su gran competidor soviético. Fue el desarrollador del programa espacial de la URSS y, junto con von Braun, es considerado artífice de la carrera espacial por su tesón y su deseo incorruptible. Debido al régimen ultrasecreto que imperaba en la URSS, bajo el mando de Nikita Jruschev, Korolev fue una persona anónima durante todo el proceso. Realmente, Braun no sabía quién era su competidor al otro lado del gran telón de acero.

Londres, junto con Amberes, fue la primera ciudad donde se probó el poder destructivo de la V-2 diseñada por Wernher von Braun. Supuso una revolución armamentística debido a su velocidad y a que el enemigo no tenía ninguna posibilidad de defensa ante un ataque con misiles. A menudo se dice que si se hubiera desarrollado algunos años antes, Alemania hubiera podido resultar vencedora en la Segunda Guerra Mundial.

Mercury era el nombre del programa de la NASA encargado de llevar al primer americano al espacio. Fue Alan Shepard el 5 de mayo de 1961, 23 días después de que lo hiciera Yuri Gagarin. Wernher von Braun diseño el cohete que hizo posible lanzar la cápsula Mercury 3 fuera de la Tierra y que Shepard volviera sano y salvo quince minutos más tarde.

Nazismo fue probablemente el mayor estigma en la vida de von Braun. Convencido de que al lado del ejército podría prosperar en la conquista espacial, y presionado por Himmler que vio en sus habilidades una posibilidad de desarrollar nuevas armas, fue obligado a enrolarse como oficial de las SS. Fue consciente de la utilización de esclavos en las bases de Pennemünde y de Mittelwerk, donde se fabricaban los misiles V-2, pero nunca se opuso a ello. Forma parte de las grandes controversias que caracterizan la personalidad del alemán.

Oberth, Hermann fue posiblemente la persona que más influyó en el destino del ingeniero alemán. Un joven Von Braun leyó un ejemplar de “Die Rakete zu deu Planetenräumen” (al espacio en cohete) de Oberth, lo que le llevó a entender que los cohetes de las obras de Verne y Wells podrían ser realidad. Eso le llevó a interesarse en el estudio de la física de cohetes y participar en asociaciones de aficionados a la cohetería como la Verein für Raumschiffahrt (VfR).

Paperclip es el nombre de la operación por la cual, una vez acabada la guerra, el ejército estadounidense se apoderó y se llevó a numerosos científicos nazis para que desarrollaran sus habilidades en pro de la nación americana. El mismo von Braun se rindió delante de los soldados americanos en 1945 y convenció a muchos de sus colaboradores (casi 500) para mudarse todos a Estados Unidos, donde seguirían trabajando en la investigación aeroespacial como estadounidenses a cambio del perdón de los crímenes nazis.

Quistorp era el apellido de su mujer, Maria von Quistorp, con quien tuvo dos hijas (Margrit e Iris) y un hijo (Peter).

Redstone era el cohete por fases diseñado por von Braun y sus colaboradores para llevar a cabo las misiones Mercury y Gemini, los programas predecesores del Apollo. Originalmente, el cohete que llevaría a Alan Shepard al espacio iba ser desarrollado por la Marina de los Estados Unidos, un proyecto 100% hecho por americanos llamado Vanguard. En su primera prueba, el Vanguard explotó en la misma torre de lanzamiento, suponiendo un varapalo importante al orgullo de una nación temerosa de que el régimen soviético siguiera ampliando su ventaja en el desarrollo de la nueva tecnología espacial.

Saturno V es la mayor creación de von Braun. Con sus 110 metros de altura y casi 3000 toneladas de peso, es el cohete más grande jamás construido. Fue utilizado en el programa Apollo destinado a llevar a humanos sobre la superficie de la Luna. Desde entonces, no se ha vuelto a ver un cohete de esas dimensiones. Además, actualmente sigue siendo el único cohete que no ha tenido ningún fracaso.

Tsiolkovsky, Konstantin fue de un físico soviético considerado el “padre de la astronáutica”. Siempre sintió fascinación por los viajes espaciales. Realizó bocetos de naves y cohetes. Dio solución a uno de los grandes problemas de la astronáutica: cuanto más lejos se quisiera ir, el cohete debería ser más grande, con el consiguiente aumento de peso y, por tanto, mayor necesidad de combustible, lo que limitaba enormemente los viajes espaciales. Tsiolkovsky propuso un diseño de cohetes por etapas que, conforme se iban agotando, se desprendían aligerando así la masa total del cohete restante. Esta idea fue lo que realmente permitió que los cohetes dejaran de considerarse ficción para empezar a concebirse como una realidad por visionarios como lo fueron von Braun o Korolev.

Konstantin Tsiolkovski (principia.io)

Urgencia fue un factor común en todos los proyectos en los que participó von Braun. Durante la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de la cohetería era una nueva puerta que permitía un ataque a distancia sin poner en peligro las propias tropas. Durante la Guerra Fría, la Fuerza Aérea Americana y, posteriormente la NASA, presionaron mucho a von Braun y sus trabajadores para alcanzar el espacio antes que los soviéticos. Una vez conseguida la bomba atómica, parecía que la potencia que dominara el espacio dominaría la Tierra y, en ese sentido, los soviéticos siempre fueron en cabeza.

Vergeltungswaffe-2 (“arma de represalia-2”) o V-2 fue el nombre con que Adolf Hitler bautizó a un cohete Aggregat-4 (A-4) propulsado con etanol y oxígeno líquido y cargado de explosivos, diseñado por von Braun. Fue lanzado contra Londres desde la base de Mittelwerk (Alemania). Cuando el cohete alcanzó su objetivo, von Braun exclamó “el cohete ha funcionado correctamente”. Su preocupación siempre fue el desarrollo del vehículo, pero no le interesaba la finalidad bélica que veía el Partido Nacionalsocialista. Al final de la guerra se habían lanzado casi 3000 V-2, casi todas en Bélgica y en el sur de Inglaterra debido al corto alcance de estos misiles (unos 350 kilómetros) así como su escasa precisión.

Wyrzysk es la localidad natal de Wernher von Braun, entonces perteneciente al imperio alemán. Hoy forma parte de Polonia.

Xenófobos siempre pusieron en entredicho las verdaderas intenciones del ingeniero alemán. Algunos pensaban que era un nazi no arrepentido y que realmente no era un auténtico americano. Sin embargo, debido a lo que supuso para la historia de Estados Unidos y del mundo, hoy día es aclamado como un héroe y como el precursor de muchas de las bases en las que se asienta la astronáutica actual.

You know, I plan on traveling to the Moon at some time.” le dijo a Auguste Piccard, físico suizo pionero en el uso de balones de aire caliente, tras asistir a una de sus conferencias.

Zürich, ETH fue una de las instituciones donde estudió Wernher von Braun, al igual que Albert Einstein, Wilhelm Röentgen y Wolfgang Pauli entre otros galardonados con el premio Nobel.

Esta entrada forma parte de #Polivulgadores de Café Hypatia en su edición de enero de 2019. En esta ocasión polivulgamos sobre los #PVCienciaEmigrante.

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